- Espacio interior
- Es la distancia que se puede abrir entre lo que pasa y la forma en que reaccionamos. Con algo de espacio interior, uno nota lo que piensa y siente sin quedar arrastrado de inmediato. No aparece por fuerza de voluntad: se va ganando con pausas cortas, con escritura y con atención a los detalles del día.
- Patrón
- Llamamos patrón a una cadena de pensamientos, emociones y conductas que se repite ante situaciones parecidas. Casi siempre tuvo un sentido en su origen y en algún momento fue útil. El problema surge cuando ya no acompaña lo que uno quiere hoy. Primero conviene reconocerlo; cambiarlo viene después, si hace falta.
- Límite
- Un límite personal indica qué está bien para usted y qué no: en el uso de su tiempo, en la cercanía con otros, en las responsabilidades que asume o en el trato que recibe. Funciona como una referencia, no como un muro. Detectarlo es el comienzo; comunicarlo con firmeza y respeto es algo que se aprende.
- Recurso
- Es todo lo que ayuda a hacer frente a una exigencia: habilidades, experiencias pasadas, personas cercanas, rutinas, lugares o convicciones que sostienen. En períodos de mucha carga suelen quedar fuera de la vista. Volver a nombrarlos permite medir mejor los próximos pasos y poner la energía donde rinde.
- Autocompasión
- Consiste en tratarse a uno mismo, en un momento difícil, con la consideración que se le daría a alguien querido. No equivale a excusarse ni a esquivar responsabilidades. Una mirada amable sobre uno mismo suele aportar la calma que se necesita para aprender de lo ocurrido y modificar algo.
- Carga
- Es la suma de exigencias que pesan sobre una persona: trabajo, familia, salud, dinero y expectativas propias. Cuánto pesa cada una depende también de los recursos disponibles y de las posibilidades reales de descanso. Ordenar las cargas ayuda. Si el agotamiento se prolonga o aparecen síntomas físicos, corresponde consultar a un médico.
- Proceso
- Es un recorrido en varias etapas durante el cual algo se va transformando. En nuestro trabajo significa que las comprensiones llegan de a poco, alternando conversación, prueba y revisión. Tiene un inicio y un final acordado, pero no necesariamente un camino recto. Los retrocesos forman parte y muchas veces enseñan mucho.
- Integración
- Hablamos de integración cuando una idea o una conducta nueva deja de requerir esfuerzo y se vuelve parte natural de los días. Rara vez sucede por una decisión aislada; ocurre por repetición, en pasos chicos. Por eso, al cerrar un proceso preguntamos qué quiere conservar y qué necesita para sostenerlo sin encuentros periódicos.